martes, 18 de diciembre de 2012

23/01/86


   Mi patrón me dio un rato libre para comer por eso vengo acá, ésta zona está llena de árboles, es mi lugar preferido de todo el campo, es el lugar más tranquilo para escribir. En estos minutos que puedo descansar en éste paraíso, me siento feliz, en verdadero contacto con mis raíces, porque claro, yo no les comenté pero me llamo Raúl y nací en Santa Rosa, La Pampa, pero cuando mi mamá falleció tuve que buscar trabajo y por allí no conseguía, por lo que fui a probar suerte a Buenos Aires, como no tengo hermanos, y mi padre ya había muerto, estaba solo en la vida, podía ir donde quisiera, no tenía ataduras, era libre. En Buenos Aires, recorrí desde Bahía Blanca hasta la frontera con Entre Ríos, y justo allí es cuando conseguí trabajo, un patrón, mejor dicho, mi patrón estaba buscando peones para su campo y yo por supuesto tomé el trabajo, no importaba cuanto me pagaría, si dejaba pasar ésta oportunidad, lo más probable era que me tire a un lado de la ruta a dejarme morir, porque ya no me quedaban fuerzas. Pero yo quería tener una vida digna como me había dicho mi mamá antes de morir: ‘Raúl, busca trabajo, forma una familia, que es lo más lindo que te puede pasar, te amo’. Y en ese momento cerró los ojos y ya no los volvió a abrir. Pero luego de más de dos años y medio de busca intensa de un trabajo, comer de lo que me da la gente y no parar de caminar un segundo, se había llevado todas mis esperanzas, si no encontraba trabajo allí, ese sería mi lecho de muerte, por más que la voz de mi madre resonaba a cada minuto en mi cabeza, me iba a dar por vencido.
   Pero gracias a mi patrón tan generoso, que por cierto se llama, Juan, debe tener unos 50 años, tal vez sea por eso que lo veo como una figura paternal, probablemente porque mi padre murió cuando yo tenía no más de 5 años. Mi madre me decía siempre que mi papá era una buena persona que había cometido muchos errores, por ejemplo, el alcohol. Tomaba una botella de vino en cada comida y después de la cena se iba al bar y no volvía hasta las seis de la mañana, porque claro mi mamá siempre lo cuidó y luego de unos años, mi papá ya no estaba apto para ningún trabajo, por lo que mi mamá y yo tuvimos que salir a trabajar por él, yo tenía cuatro años, pero mi mamá me cuenta que yo la ayudaba a vender pan en el pueblo y que gritaba con mucha fuerza: ‘Pan, pan caliente, para que se le aflojen los dientes’. Pero mi mamá no me callaba porque era este cantito el que atraía la mayoría de los clientes. Pensaban que era adorable, me pregunto que hubiera sido de nosotros si mi mamá no habría sido tan fuerte, luego de un año de vender pan, mi padre murió, no sé muy bien de qué, pero estoy seguro que el alcohol tuvo algo que ver. Como ya no trabajaba, lo único que hacía era beber vino, todo el día.
   Cuando murió, nosotros seguimos vendiendo pan, durante más de 10 años, hasta que murió mi madre. Yo hubiera querido seguir haciéndolo, pero nunca pude hornear el pan como ella lo hacía, ella lo sabía y no esperaba que siguiera vendiendo pan para toda mi vida, tampoco. Siempre me decía ‘Raúl, sos joven, fuerte, inteligente, vas a conseguir un buen trabajo cuando crezcas’ Y yo le creí, la verdad que me costó conseguirlo, pero no me puedo quejar, estoy aquí, almorzando, mientras escribo esto. No se exactamente por qué siento la necesidad de hacerlo, tal vez por si alguna vez tengo hijos quiero que sepan exactamente como me sentían con lujo de detalles. Pero igualmente, no sé si tener hijos sería una cosa inteligente, aunque no me quejo, tengo muy poco tiempo libre, y si hay algo que seguro no quiero hacer es ser un padre ausente, como el mío. Los recuerdos que tengo de él son tan pocos que si me lo pusieran en frente, tal vez no lo reconocería. Pero la verdad, no quiero hablar de mi padre, quiero hablar de mi presente que es mucho mejor que mi pasado.
   Estoy haciendo trabajo de campo, lo que siempre quise hacer, pero mi madre tuvo que vender un terreno que tenía cuando era joven para pagar el tratamiento de mi abuela, murió antes de que yo naciera, pero siempre la recuerda con una sonrisa de oreja a oreja. Me encantaba cuando me contaba de ella, llegué a admirarla, sin haberla conocido. No sé si mi madre exageraría, pero igualmente en este momento yo haría lo mismo. Si tuviera un hijo, hablaría maravillas de mi madre, porque eso era, una maravilla. De las que ya no hay me atrevería a decir. Reconozco igualmente, que la mayoría de las personas tienen la suerte de poder decir lo mismo. Bueno, retomando lo de mi trabajo, ordeño vacas, alimento a los pollitos, aro la tierra. Todo lo que hace un buen peón. Me levanto a las cinco de la mañana, a lo que estoy acostumbrado porque salíamos a vender antes de las seis, igualmente debo admitir que mi madre se levantaba a las tres a hornear el pan, pero ella me dejaba dormir hasta que todo estaba preparado para salir, la amo tanto.
  Es imposible que no me caigan lágrimas al escribir sobre ella, gracias a ella pasé más de dos años sin una comida digna, cada invierno que pasé en plazas, ella es lo que me mantenía .
  Pero ahora no puedo seguir escribiendo. Se terminó mi tiempo de almuerzo y debo volver a trabajar. 

martes, 2 de octubre de 2012

bailar.



  Bailar es desde no hace mucho, mi vida. Aunque lo quiera ocultar es lo que me hace feliz. Empecé comedia musical este año, pero dejé, y ahora me arrepiento mucho.
  Traté de empezar en otros lugares, pero no sé, soy muy tímida. Me cuesta mucho, pero estoy decidida, voy a empezar donde sea.
  Porque por ahora lo hago en mi casa, pero no es lo mismo.
  Sueño con ser bailarina profesional, pero se que es muy tarde, no se dan una idea de lo deprimida que estoy por eso.

Valorar.



—¿Aún sientes lo mismo por mí? —dijo Aaron, mirándola a los ojos, como si en ellos estuviera la respuesta—. Pero no digas lo que yo quiero escuchar, dime la verdad.    
   En esas pocas palabras se encerraba el infierno que se desataría en la cabeza de Leila los siguientes días. Dudas, planteos, cuestionamientos. ¿Seguía con Aaron solo porque se había acostumbrado, realmente el amor se había acabado?   Habían pasado algunos días desde la pregunta inquietante. Leila seguía igual de decidida a encontrar la respuesta.    
   Citó a Aaron a tomar el té, el sábado a la tarde, no se habían visto desde aquel día. Ella esperaba que este encuentro le clarifique las cosas, necesitaba verlo para estar segura. Podía decir cualquier cosa, pero sabia que al verlo, reviviría todos los momentos vividos juntos, y olvidaría todo lo negativo que había pensado en esos días.  
   A las cinco llegó él, en su bicicleta, como el chico simple que era, esa era una de las cualidades de Aaron favoritas de Leila, su simpleza, su humildad. No era para nada egocéntrico, siempre se preocupaba más por los demás que por él mismo. Y ya habían comenzado los pensamientos en la cabeza de Leila, lo buena persona que él era, ¿Era posible no amarlo?. Pero sin embargo seguían los fantasmas en su cabeza.   
    Se sentaron en el banco del jardín, era un día precioso, el sol brillaba más que nunca, lo que contrastaba totalmente con sus caras, se notaba claramente que los dos habían estado llorando, sus ojos estaban rojos como dos manzanas.   Las palabras surgieron de la boca de Aaron como si el no hubiera querido decirlas. —No creo que nuestra relación deba seguir, nuestro lazo se cortó, es evidente —con los ojos llenos de lágrimas—. Lo mejor será continuar nuestros caminos separados, para no hacernos daño.   Leila no podía creerlo, Aaron estaba terminando con ella. Eso no podía estar pasando, si alguien iba a darle un punto final a la relación, iba a ser ella, no él. Leila cometió un error, dio por sentado que Aaron estaría a sus pies toda su vida, pero estaba muy equivocada. Ahora Leila lo único que quería era estar con él, y esto era, justamente porque ya no podía tenerlo, aquí cuadra perfectamente la frase: 'No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos.'

suicide.

   Ya solo restaba esperar, había tomado la decisión y no había marcha atrás, había planeado esto por meses, y parecía mentira que lo había hecho, parecía un hecho distante, algo que nunca me hubiera animado a hacer. Pero sí, la situación ya era intolerable, no había aguantado más. No sabía si sentirme valiente o cobarde por lo que había dicho, pero se podía decir que en ese instante, estaba conforme con lo hecho. Ya estaba, todos mis problemas 'se habían solucionado'. O por lo menos eso era lo que yo pensaba, hasta que entró mi madre a mi pieza y se dio cuenta de lo que sucedía. Yo pensaba que ella no vendría hasta el atardecer, pero estaba equivocada. No eran ni siquiera las tres de la tarde cuando se enteró de la decisión que había tomado, por supuesto ella sabía que no la estaba pasando bien, pero no se imaginaba de lo que era capaz.
   Vio el empaque de las pastillas en el suelo, luego a mi tirada en la cama y rompió en llanto, yo no había planeado esto, esperaba que llegue y me vea en mi cama, pero dentro de unos minutos, ya sin vida, sin tener que explicar nada, sin despedirse. Pero mi plan no había funcionado correctamente.
  Mi madre desesperada, me cargó y me llevó al hospital más cercano, yo ya me estaba sintiendo mal, pero no lo suficiente como para arrepentirme. Entramos en la sala de emergencias, mi mamá explicaba lo sucedido, yo estaba muy atontada, todo me parecía irreal, y en un segundo todo mi mundo se derrumbó, ese sentimiento duró tan solo un segundo, me sentí desfallecer, tan solo un momento después, el paraíso, una sensación de plenitud total, lo había logrado. 

Odio a primera vista.

  Se que es una costumbre que debería quitarme, el prejuicio. Ya que justamente es muy injusto 'etiquetar' o lo que sea a las personas sin siquiera conocerlas. Pero debo admitir, que a veces, sin querer, me encuentro 'odiando' a personas que apenas conozco, y digo 'odiar' entre comillas porque es imposible crear un vínculo de odio con una persona con la cual no he hablado, o he hablado una sola vez. Es el típico 'me cae mal'. Muchas veces puede pasar solo con ver a esa persona, que su apariencia nos haga acordar a alguien cuya personalidad no compartimos entonces pensamos que son iguales. O bien, hemos interactuado, aunque solo una vez con esta persona, y ésta tiene una personalidad avasallante o cualquier reacción o actitud que no nos sea grata y ya la ponemos en nuestra lista negra. Lo que yo estoy intentando es darle más oportunidades cuando conozco a alguien, para conocerlo bien, y luego si de verdad no me cae bien, no es que voy a ser falsa y hacer como si fuera mi mejor amiga, pero tal vez me llevo una sorpresa y esa persona en realidad, solamente había tenido un mal día o tan solo una mala actitud.
   Por eso a partir de ahora trataré de ser menos prejuiciosa, porque obviamente a mi tampoco me gusta ser prejuzgada. Y no olviden, las apariencias engañan.

'La última sesión de Freud'


  No tenia grandes expectativas en cuanto a ésta obra de teatro. Fui a verla el Sábado, a capital, el viaje fue bastante accidentado, ya que fui en subte y una persona a la cual no voy a calificar, porque no podría hacer otra cosa más discriminarlo y rebajarlo, no lo voy a hacer porque es lo más aberrante que una persona puede hacer. Bueno este 'señor' trató de robarle el celular a una chica que estaba 
sentada al lado nuestro. Mi papá tuvo el reflejo y llegó a pegarle en la mano, al ladrón que se había metido por la ventana para sacarle el celular a la chica. Por suerte no paso nada y ni siquiera se quedó con el aparato. Bueno pero vamos a lo importante, la obra, en general me pareció muy buena, sobretodo porque me hizo pensar desde que empezó hasta que terminó. Es muy interesante y se debate sobre todas las cosas la existencia de Dios. La recomiendo, más si te interesa el tema del psicoanálisis y la conducta del hombre. Gracias a esta obra cada vez me dan más ganas de estudiar psicología,antes no lo veía tan interesante pero ahora me enloquece.      
  Empece a leer las obras de Freud, las tengo en mi casa ya que mi madre es psicóloga, y la verdad que cada vez me parece más apasionante el tema. Por supuesto no tengo nada seguro y mañana puedo cambiar de opinión totalmente, pero por ahora, esta es mi ambición, ser una psicóloga exitosa y curiosa, ya que creo que aún queda mucho por investigar y quisiera intentarlo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Y.O.L.O


(You Only Live Once) Primero que todo quiero aclarar que todo esto de 'yolo' me parece una tremenda estupidez, tan sol una escusa los adolescentes para hacer 'locuras', las cuales pueden tener serias consecuencias, ya sea que nenas de 13 años queden embarazadas, o tengan un como alcohólico, la verdad, son infinitas. No solo me parece estúpido si no también que quienes lo usan tienen una gran falta de originalidad.
Es raro, porque escribo esto como si alguien lo fuera a leer, pero estoy segura de que no, pero igualmente me gusta hacerlo, lo hago por placer, no por obligación. Y se muy bien que uno de mis sueños es ser escritora, pero aunque no lo llegue a ser profesionalmente, se que en mis tiempos libres, voy a agarrar una computadora y ponerme a escribir, justo como ahora, igual, historias, novelas, mitos, leyendas, lo que sea.
Pero de lo que quería hablar hoy era de los libros ya escritos y publicados, y en este caso, leídos por mi. No voy a ser hipócrita y decir que desde que tengo cuatro años leo todos los día de mi vida, pero gracias a una amiga, el año pasado me di cuenta de la magia que los buenos libros tienen. Como con 'tan solo palabras' te pueden transmitir lo que las películas nunca podrían. O por lo menos a mi entender, en este punto de mi vida. Igual, cada uno tiene su opinión pero cuando escucho adolescentes decir '¿Leer? ¡No! Es aburridísimo' o '¿Lees? Sos re boba', la verdad lo único que me causan es pena, por todo lo que se están perdiendo, las sensaciones, todo, absolutamente todo lo que un libro te puede trasmitir, este es otro de los punto por los cuales me encantaría ser escritora, por lo que le haces sentir a tus lectores, porque un buen escritor es capaz de sacarle piel de gallina, una sonrisa o una lágrima con solo un par de palabras al lector.  Los libros románticos, para que sean de mi agrado, tienen que ser originales, porque las típicas historias, ya no me atraen, por eso voy en busca de tramas donde el romance quede en segunda plana, porque a veces se puede tornar bastante monótono, pero claro, esto no sucede si el autor es inteligente y sabe como darle la vuelta a este tema tan 'cliché', pero en fin, mis gustos en este momento se están inclinando más por libros de ciencia ficción, aventura, y ese tipo. Si alguien me quiere recomendar alguno, estoy totalmente abierta a recomendaciones.


"Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta."



Opportunities.

¿Es gracioso, sabes? Como nos sentamos, preguntándonos cuando nos llegará nuestra oportunidad, el famoso tren, al cual solo se tiene la chance de abordar una vez en la vida. Cuando en realidad, si tanto ansiamos esa oportunidad, deberíamos estimularla, hacer algo por nuestros sueños, pero no, creemos que un ser superior, léase Dios, o en lo que cada uno crea o quiera creer, va a ponernos las cosas fáciles y servidas en bandeja, pero con esto no quiero solo criticar a los demás, si no que, por encima de todo esto es una auto crítica, por todo lo que sueño hacer y por el poco empeño que pongo en cumplirlo, se que tengo mi limitaciones, pero alguien dispuesto a sobrellevarlas es mucho más fuerte que alguien que no las tiene. Por eso a partir de hoy, voy a tratar de hacer todo lo posible para crear mis propias oportunidades. las que sin ningún lugar a duda, las mejores.


La chica detrás del blog.

   Julieta, adolescente, soñadora, sin un destino marcado, (afortunadamente). ¿Mi profesión? Eso es una decisión que todavía no he tomado, obviamente tengo ambiciones, y luego apoyo nuevamente los pies en la tierra y pienso en un futuro probable, sin tanta utopía. Aunque, es claro que no deja nada fuera, le doy oportunidad a cada oportunidad que pasa frente a mí.
  En cuanto a mi personalidad, soy, se podría decir que introvertida, tímida, aunque eso es solo cuando no tengo confianza, su labor es crearla en  mí para que pueda sacar mi verdadera yo.