Ya solo restaba esperar, había tomado la decisión y no había marcha atrás, había planeado esto por meses, y parecía mentira que lo había hecho, parecía un hecho distante, algo que nunca me hubiera animado a hacer. Pero sí, la situación ya era intolerable, no había aguantado más. No sabía si sentirme valiente o cobarde por lo que había dicho, pero se podía decir que en ese instante, estaba conforme con lo hecho. Ya estaba, todos mis problemas 'se habían solucionado'. O por lo menos eso era lo que yo pensaba, hasta que entró mi madre a mi pieza y se dio cuenta de lo que sucedía. Yo pensaba que ella no vendría hasta el atardecer, pero estaba equivocada. No eran ni siquiera las tres de la tarde cuando se enteró de la decisión que había tomado, por supuesto ella sabía que no la estaba pasando bien, pero no se imaginaba de lo que era capaz.
Vio el empaque de las pastillas en el suelo, luego a mi tirada en la cama y rompió en llanto, yo no había planeado esto, esperaba que llegue y me vea en mi cama, pero dentro de unos minutos, ya sin vida, sin tener que explicar nada, sin despedirse. Pero mi plan no había funcionado correctamente.
Mi madre desesperada, me cargó y me llevó al hospital más cercano, yo ya me estaba sintiendo mal, pero no lo suficiente como para arrepentirme. Entramos en la sala de emergencias, mi mamá explicaba lo sucedido, yo estaba muy atontada, todo me parecía irreal, y en un segundo todo mi mundo se derrumbó, ese sentimiento duró tan solo un segundo, me sentí desfallecer, tan solo un momento después, el paraíso, una sensación de plenitud total, lo había logrado.
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